Cagar es Bonito

 

¿Por qué habrá alguien inventado que es feo cagar?

Esa es una pregunta que me deja inquieto. Al fin y al cabo, no se ve ningún perro con cara de vergüenza cuando de deshace de sus excesos en el pastito del parque o en la terraza de la casa. Da vueltas y vueltas para definir bien su guáter y concentrase. A él le da igual. Los caballos y muchos otros cuadrúpedes ni siquiera paran para cagar, lo hacen en el más pleno movimiento para la constante entretención de los niños que pasean en el cerro con sus papis.

Puede que

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Sin Límites

 

Estuve visitando mi madre en el campo, como hago de vez en cuando para que me regaloneen. Ciudad serrana, frío rico de noche, me meto en la ducha caliente para relajar. Pasados unos 20 minutos no muy ecológicos, pregunto a mi progenitora: Mamá, ¿cuál es el tiempo límite pá ducharse? A fin de cuentas, en esos tiempos de calentamiento global y toda la weá de desarrollo sustentable ya me sentía sumamente culpable. 

- Pero, si ya sabes que no hay límite, mijito. – fue como me contestó. 

Hagamos un pause para que les cuente por qué su respuesta no podría

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El Legado

 

El meo matinal, aquél requeguardado, acumulado gracias a la extrema flojera de dejar el calentito plumón de ganso sintético en mediados de julio, es el momento perfecto para el importante entrenamiento: escribir tu nombre completo en el agua del guáter – apellido paterno y materno. Con una sonrisa taquilla en la cara, trato de prender mi humor a la fuerza aún antes que el sol se firme. 

Esta mañana, durante mi sesión de entrenamiento matinal, se me ocurrió que tal práctica – además de lavarme los dientes con ambas manos, rasurarme con jabón de piedra, leer Quino al evacuar y

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Cara a Cara

 

No lo sé muy bien, ese baño me parece viejo. Tiene aire de viejo. Tiene olor a viejo. Creo que son los azulejos, amarillos, con diseño añejo. Creo que es el lavador de granito barato o el urinal de acero con rodajas de limón. Creo que es la luz, también amarilla, pero no suficientemente amarilla para mostrar que mis dientes son, todavía, blancos, blanquísimos; no amarilla suficiente para ver en el espejo mis ojos que, si bien son blancos, ahora se ponen enrojecidos por unas duras lágrimas. Enrojecidos se sostienen entreabiertos por las hondas ojeras de la noche en vigilia. 

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El Último Refugio

Llamo al móvil de mi amigo Juan. Él contesta al tiro, como es la costumbre de los cosmopolitas habitantes de los grandes centros urbanos.

Alo-o! escucho, con eco.

¡Juan! ¿Tai en el ascensor, weón? 

No-o. – contesta, extrañando mi pregunta, nuevamente con eco.

¿Tai en la iglesia?

Tampo-o-co-o… - responde ya un poco vacilante con el rumbo de la conversación.

Entonces estai cagando, he, ¡conchesumadre! – concluyo, por deducción, el diálogo.

No fue esa la primera ni será la última vez que sorprendo algún weón en el baño hablando por celular. Es un síntoma más de cómo estamos siempre con

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¿Qué estilo de guáter es el tuyo?

El estilo de guáter que le gusta a uno dice mucho de su personalidad. Veamos cómo resulta la encuesta para determinar un perfil de la comunidad.

Nacimiento

Taimado surge, sin entretanto aparecer: apenas fabricado.

Crece, desarrollase, sin todavía mostrar su facha al mundo. 

Desde adentro comienza a dar señales de vida, la guata crece despacio, pulsa, arrítmica.

Pasa el tiempo y comienza a moverse, el cuerpo de pronto nota la existencia de un ser viviente, inquieto.

De a poco constituyese heroicamente dentro de nuestras propias entrañas (sub)humanas.

Se alimenta de aquella rica comida de abuela, de aquél kuchen de nueces, de jugo de chirimoya, de helado de pistacho con calda de chocolate, o tal vez una nutella, latas enteras de papas fritas sabor ají, sandía con yogur…

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